Capítulo XXXVI

Klaus Santana

Cuando desperté, ella ya no estaba en mi cama, pero la puerta de nuestra habitación estaba abierta, escuché un grito de ayuda y me levanté sobre la misma ¿Qué estaba pasando? Respire profundo y me apresure a otra habitación, La amiga de las chicas estaba en cama, totalmente pálida y se retorcía de dolor.

– ¿Qué pasó? ¿Qué hago? – pregunte enseguida.

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