Capítulo LXV

Máximo D’Angelo

Respire profundo y me detuve a mirar cómo había quedado el patio de la casa, todo estaba entre manteles blancos y detalles azules, por inercia toque mi corbata, pero recordé que Aimé ya la había anudado, ese sentimiento de familiaridad azoto mi corazón, a pesar de todo lo que había pasado tenerla a ella era como tener un pedazo de mi madre entre nosotros, más que nada era porque de esa forma se comport

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