Capítulo XLIV

Klaus Santana

Abrí los ojos y me costó acomodarme a la luz, escuche como sonaba un teclado a mi lado y cuando me di vuelta encontré a mi bonita, con una sonrisa burlona en su rostro, no pude hacer nada más que volver a esconderme entre los edredones, escuche como ella se carcajeaba y luego dejaba su computador en el piso y me buscaba para abrazarme, suspire y me deje hacer, esto era lo mejor que podía pasarme.

 En silencio traté de

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