Kathy está nerviosa hasta los cabellos de su cabeza; su marido venía a verla a la noche, la cuidaba y se iba muy temprano.
Cómo en los viejos tiempos, pensó.
Sin embargo la diferencia era que Easen no la habló más que para lo esencial, para preguntar cosas como: ¿Quieres que te coloque mejor la camilla o la almohada? O ¿Quieres puré de papas para el desayuno? Pero jamás respondía a lo que Kathy preguntaba y está bien, ella sabe que había fallado como él también. Ambos tenían la culpa y si su ma