Los tres días pasaron volando, los preparativos ya estaban prácticamente completos, la mayoría de las personas confirmaron su presencia por la noche por lo que Kathy tenía sus nervios a flor de piel.
—¿Qué te trae tan apurada, cuñada?—Argo comía chocolate mientras miraba algo en su celular—. Puedo prácticamente sentir las palabras saliendo de tu cabeza.
—No lo sé, Argo—estrujó sus dedos con nerviosismo —. ¿Qué pasa si faltan las bebidas? ¿O si se acaba el postre? ¿O si no les gusta la decoració