Capitulo 42

Eso fue el colmo. Totalmente.

Apretando los puños se dio la vuelta complemente, aguantando la ira que se avecinaba como una tormenta con tornado y lo enfrentó.

—Haz lo que quieras—se obligó a sonreír—. Pero si luego vienes llorando a mí, no tendré compasión. Te tendré de rodillas por mí.

Sin esperar respuesta se perdió entre la gente y Argo gimió tapándose la cara.

Eso fue estúpido, y lo dejó completamente caliente.

Ahora está caliente y frustrado.

Obviamente no estaba hablando en serio, podrí
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