Pasaron dos días y la actitud de Óscar había cambiado. Solo que April se sintió muy lastimada por su agresividad y no volvió a darle los masajes. Se mantenía ocupada y buscando excusas para estar fuera de la mansión, con la única intención de no volver a ser maltrata.
—¡Buenas noches! El señor Miller la espera en la habitación.
—Bien.
—Él me envió por usted, la está esperando.
April se encontró extraño que la llamará y más después de sus terapias, pues él siempre quedaba de mal humor y lo que