Kiara estaba completamente dormida, acurrucada en mi costado, sus tetas desnudas presionando contra mis costillas. Después de una sesión completa de… Cardio, llamémoslo así, había terminado durmiéndose.
Su cabeza descansaba sobre mi hombro, su cabello blanco disperso y sus piernas entrelazadas con las mías. Jamás pensé que esto podría llegar a ocurrir. Pensé que ambos viviríamos en habitaciones separadas, sin tocarnos, evitándonos, viviendo a base del rencor y los malos entendidos que nos lle