Capítulo 30: Conocer el mundo
Los días pasaron con una calma que no terminaba de creer. Las mañanas se habían convertido en mi refugio. Alexander se va a la empresa o trabaja desde el despacho sin interrupciones, y yo, me dedico a trabajar. Me encierro en la habitación que ahora compartimos y abro mi tablet. Conseguí otro proyecto de ilustración, Por suerte, los escritores han sido tan amables conmigo que me han dado sus libros sin dudarlo para que yo los ilustre. Cada línea que dibujo, cada sombra que agrego, es un paso hac