Mi primer día de trabajo.
Los nervios me carcomieron viva hasta que amaneció y pude ponerme en contacto con mi jefe. Pasé la mayor parte de la mañana pensando en cómo sería, si lograría sobrellevarlo e incluso, imaginando mi vida laboral. Era mi primer empleo, mi primer día, y por más que fuera un trabajo remoto, quería que me fuera bien, sentirme útil, ganar mi propio dinero.
Podía estar realizando este empleo entre cuatro paredes, pero me sentía libre.
Por suerte, Alexander era un hombre