••Narra Kiara••
Abrí la puerta de la habitación de hospital, encontrándome a mi madre sentada en la camilla, viendo por la ventana.
—¡Mamá! —grité sin darme cuenta, corriendo hasta donde ella estaba.
Ella volteó justo cuando salté a la camilla. Me acurruqué contra su pecho y ella no dudó en abrazarme.
Esto se sentía tan bien. Su olor, su tacto. Ya habían pasado varios años desde la última vez que pude abrazarla de esta manera, acurrucarme con ella. Siempre fuimos nosotras dos, en la mansión