••Narra Evelyn••
Sentía como la vergüenza carcomía mis huesos, mi piel.
Me había expuesto ante él, sin preguntar.
No llevaba nada abajo, ni siquiera unas bragas para cubrirme. Me estaba viendo completamente…
Yo ya no era la misma jovencita de veintiún años con la que estuvo, ya tenía cuarenta y cinco. Mi cuerpo había cambiado. Ahora estaba cubierto de golpes y cicatrices que jamás desaparecerían. Y él… él debía estar acostumbrado a las jóvenes bonitas y de piel perfecta.
—¡Quítame l