Ver cómo ese infeliz le sonríe con sorna a su propia hija, feliz de tener alguna retorcida forma de hacer que ella sea la culpable y la mentirosa aquí, francamente me enferma. Siempre supe que era una basura, pero ahora mismo, está sacando a relucir toda la porquería que lleva dentro, y me preocupa que tenga éxito al conseguir simpatía, porque las hijas de familias ricas suelen tener la mala fama de ser mimadas y caprichosas, de hacer grandes escándalos para obtener lo que quieren, y que casi n