Observo la enormes puertas del SPA y suspiro con cansancio, ¿cómo me dejé convencer de esto? Hay otras maneras de relajarse que estar en un sitio que te cobra una maldita fortuna por sumergiste en lodo y ponerte rodajas de pepino en los ojos.
Como sea, no puedo volver a la casa, Filip me dijo que no me dejaría entrar sin que antes ver que, la cuenta completa del SPA, apareciera entre sus cobros. Digamos que no tengo muchas opciones precisamente.
Aún con renuencia, me rindo y entro de una vez,