El paño húmedo absorbía la suciedad de la vitrina antes de caer al suelo, una mano lo había soltado a causa de la impresión que produjo el repique de un celular.
-Aló -dijo Marián a través de la línea telefónica, esperaba con alegría escuchar la voz masculina del personaje que marcaba el número de contacto.
-Hola Marián ¿cómo estás?
-Hola Henry. Bien, Aquí en la pastelería.
-Me lo imaginaba por el olor a torta de chocolate que me está llegando a través de la bocina –dijo Henry entre broma