CAPÍTULO TREINTA Y DOS

Un gran bostezo escapa de los labios de Melina cuando el auto se detiene en un semáforo. Se obliga a abrir los ojos mientras sus párpados caen solos. No entiendo. Acabo de despertarme hace unos minutos. ¿Cómo puedo volver a tener sueño? Melina mira por la ventana, parpadeando para ahuyentar el sueño, cuando ve que se han detenido no muy lejos de una farmacia. Melina recuerda que necesita tampones. Iba a pedirle a Thomas

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