Dos días después.
Las puertas de la celda donde Sandra se encontraba detenida, se abrieron. La mujer tomó su abrigo y se puso, luego de haber pernoctado la noche ahí. Su pelirroja cabellera estaba alborotada, después de haber tenido una riña con una mujer, que la acusó de sentirse mucho y verla con altivez, además que el rimel y el delineado de sus ojos se encontraba corrido, por casi toda su cara.
Inhaló profundo, sintiendo como su pecho ardía, al recordar cómo fue que un días posterior al enc