Mundo ficciónIniciar sesiónReí por lo bajo de tu súbita locuacidad.
—Stewart, amigo, no necesitarás esa copa más, porque ya estás borracho.
—Oh, ¿lo estoy? ¿Entonces ya puedo cagarla?
—No, lo siento. Yo la cago, tú rompes, ¿recuerdas?
—¿Y entonces qué sigue ahora, zorro?
—Regalarte un vino envenenado por llamarme así, pendejo.
—Vamos, zorro, eso no me asusta, esmérate.
—No me presiones, Stewart —advertí, entre divertida y ofendida.
—Sé que puedes ser una







