Mundo ficciónIniciar sesiónEse lunes, Stu se instaló en la sala de su casa con la computadora al menos una hora antes de que C lo llamara, decidido a subsanar su manifiesta ignorancia sobre la mujer que decía amar.
Había pasado el domingo solo en su casa, permitiendo que la resaca cediera y sus emociones se decantaran.
Dar voz a sus sentimientos el sábado por la noche había resultado increíblemente liberador. Ahora podía encarar todo de una forma más honesta. Teniendo en claro lo que quería, era libre de







