Mundo ficciónIniciar sesiónTu actitud me sorprendía, porque sonabas seco, indiferente. Habías vuelto a reclinarte en el sofá, con las piernas extendidas y los tobillos cruzados. Tomabas tu cerveza mirando hacia adelante, por la ventana.
—¿Y entonces qué harás? —pregunté en voz baja.
Te encogiste de hombros con una mueca. —Lo firmaré, por supuesto, ¿qué otra cosa puedo hacer? Los papeles no significan nada, no cambian nada. Ya la perdí, ¿de qué sirve conservar un papel que dice lo contrario? —Nunca te habí







