Virginia se dejó caer sobre su cama.
La hermosa Reina seguía con su mirada perdida en la nada y su mente hecha un lío de pensamientos.
¿Por qué le estaba sucediendo todo esto a ella?
Ahora era obligada a entrenarse y fortalecerse.
Ahora debía fingir ser una mascota obediente de ese Rey tirano o moriría.
Cómo si eso fuese poco, tenía a la concubina Abril que la acechaba como el depredador a su presa.