Capítulo 78. Cada cosa en su lugar
—¡Sebastián Almarza! si no tienes una razón con suficiente peso para haber amanecido en la calle y más aún aparecerte hoy a las diez de la mañana prometo que me divorciaré – espeta una Corina señalando a su esposo furiosa y triste porque se imagina lo peor.
—¡Pero amor mío! – intenta abrazarla desde la puerta de entrada y ella lo manotea. Trasnochado, cansado y desaliñado sonríe por lo que le dirá a continuación: —. Te he traído dos preciosas razones para que me perdones por abandonarte anoche