Anabell
La casa huele a madera vieja y a polvo removido, como si hubiese estado esperando durante años a que alguien volviera a respirar dentro de sus paredes. Estoy en medio de la sala, con la luz de la tarde filtrándose por las ventanas altas que mi padre mandó a poner cuando yo tenía diez años, y siento que el tiempo aquí no ha pasado. Giro sobre mis talones lentamente, repasando cada rincón, cada grieta en el techo, cada marca en el suelo de madera que yo misma hice cuando arrastraba los mu