Incómodo
Arianna sentía dolor, pero Jace no la soltaba. Quería decirle que él había empezado primero cuando decidió tener aventuras bajo el nombre de maternidad subrogada.
"Si te atreves, Arianna, te estrangularé hasta la muerte, te lo juro", advirtió Jace y la soltó. Encendió el motor y se marchó.
El resto del viaje al hotel transcurrió en silencio. Ninguno le dijo una palabra al otro. La expresión de Jace era fría, emitía una intención asesina.
Arianna sabía mejor que nadie que no debía decir