Punto de vista de David
Ya sentía asco con solo ver a la mujer caminando hacia mí. Acababa de terminar una reunión con mi equipo en uno de mis áticos más tranquilos. Cuando el último inversor me estrechó la mano, mis guardaespaldas escoltaron a todos hacia afuera.
Entonces entró Sarah. En sus manos descansaban dos botellas de champán barato, y esa sonrisa familiar se extendió por su rostro. La misma sonrisa en la que hacía mucho tiempo que dejé de creer.
—Quizás necesite reemplazar al nuevo per