PUNTO DE VISTA DE DAVID
—¿Y qué si lo hice?
Su voz rompió el silencio que flotaba entre nosotros.
Lo miré fijamente. No podía creer que lo estuviera admitiendo abiertamente. Así como si nada.
—Padre —dije, acercándome un paso más, con el rostro tenso mientras luchaba por mantener la voz bajo control—. ¿Qué está pasando?
Me miró por un momento antes de que una pequeña sonrisa burlona se dibujara en sus labios. Se levantó de su silla y caminó hacia mí.
—Henry invirtió mucho en esta empresa —dijo.