PUNTO DE VISTA DE MIRIAM
Había pasado una semana desde que regresé a casa del hospital, y por fin podía moverme sin sentir que mi cuerpo luchaba contra mí.
Aún estaba débil en algunos aspectos, pero al menos ya podía caminar libremente. Y, sinceramente, ya me moría de ganas de volver a trabajar.
David había insistido en que me tomara mi tiempo.
Según él, había pasado por mucho y necesitaba descansar antes de volver a meterme de lleno en el trabajo.
Por una vez, no discutí con él.
Ya tenía sufic