—No lo había pensado… yo… —Rubí murmuró, apartando la mano que aún cubría su boca.
Pero antes de que pudiera terminar la frase, Marcus se inclinó de repente y selló sus labios con un beso intenso y arrebatador. Su mano grande se posó en la nuca de Rubí, impidiéndole retroceder o resistirse. La intensidad del gesto la dejó sin aliento.
Unos segundos después, Marcus la soltó.
Rubí lo miró con los ojos muy abiertos, se limpió la boca con furia y se levantó de golpe, retrocediendo varios pasos.
—¡T