Marcus dejó la bolsa de hielo a un lado, luego miró a Rubí con una media sonrisa.
—Son solo mil millones. Si fallas, no pasa nada.
Rubí se quedó inmóvil, mirándolo con incredulidad. Estaba completamente desconcertada.
—¿Mil millones...? —repitió en voz baja, como si las palabras le supieran extrañas en la boca.
Lo dijo como si se tratara de cualquier cosa.
—En el banquete de compromiso de Marcia gastaste esa misma cifra en adquirir un hotel —murmuró Rubí con una risa amarga.
—Los hombres ganamo