Si no era así, entonces probablemente podría escuchar de fondo la voz de ese mocoso de Leonardo.
-No es nada. Estoy afuera -respondió Sabrina con voz débil, como si no quisiera decir mucho más. Añadió enseguida-: Estoy charlando con tu tío.
-Oh, está bien. Entonces apagaré el teléfono. Les avisaré a ti y a papá cuando lleguemos -respondió Rubí, y la duda en su mente se disipó de inmediato. No pensó demasiado en ello. Terminó la llamada y apagó el teléfono.
-¿Pasó algo? -preguntó Marcus, que est