Rubí lo miró con una mezcla de lástima y desprecio. Continuó, sin frenar:
-Elliot, te agradezco sinceramente por lo que hiciste hoy. Si no me hubieras contado la verdad, nunca me habría enterado de tantas cosas: ni del secreto de la familia Maxwell, ni de la enfermedad de Marcus. También creo que, a partir de ahora, no harás nada para dañar a quienes me rodean.
Su mirada, que hasta ese momento había sido serena, se tornó fría y tajante.
-Pero escucha esto, y escúchalo bien: si alguna vez vuelve