Sonrió suavemente, le revolvió el cabello y le dijo:
-Estás exagerando. No te preocupes. El Dr. White es el mejor médico que existe. Y aunque tuvieras una enfermedad terminal -que no la tienes-, él podría curarte. ¿Eso te tranquiliza?
Rubí se quedó mirando a Marcus, sorprendida por sus palabras. Luego negó con la cabeza y dijo con una pequeña sonrisa:
-Estás diciendo tonterías... No te creo.
-Está bien. Mañana, cuando el Dr. White haya descansado lo suficiente, le pediré de nuevo que te revise.