—Eso me tranquiliza —Rubí finalmente soltó un suspiro de alivio.
—¿De qué tienes miedo? —Marcus entrelazó sus dedos con los de ella y la miró con una sonrisa segura—. Esta noche… eres mi mujer. Y créeme, los ojos de todos estarán puestos únicamente en ti. —Apretó su mano con firmeza—. Confía más en ti misma.
—¡Está bien! —Rubí respiró hondo, reuniendo todo su valor—. Recordaré tus palabras. Haré que Marcia se sienta avergonzada… y humillada hasta los huesos.
La mejor forma de destruir a Marcia