Capítulo 602

Al ver lo terco que era, Rubí levantó el bastón de acero, preparada para seguir golpeándolo.

El ladrón, finalmente asustado, suplicó rápidamente:

—Por favor, ten piedad, no me mates. Te lo diré, te lo diré—

Rubí respiró hondo y lo miró con frialdad.

—Está bien. Habla. ¿Qué está pasando exactamente?—

El sudor resbalaba por la cara del ladrón. Apenas podía respirar después de haber recibido dos golpes de Rubí.

Apretó los dientes y dijo:

—Si te digo... que tengo un ayudante, alguien que estuvo en
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App