Su tono tenía un matiz de impotencia y amargura, lo que dejó a Rubí aún más confundida.
—Ah, claro... ese hombre me prometió que, si tenía éxito, me ayudaría a escapar y se aseguraría de que nunca me atraparan. También me daría una suma de dinero. Pero, inesperadamente...
—No esperaba que me atraparan.
Rubí frunció el ceño, aún más escéptica tras sus palabras. Lo miró con desconfianza, sintiéndose completamente perdida, sin saber qué más preguntar.
—¿Qué está pasando exactamente? ¿Quién es real