—Creo que escuché la voz de Dylan —le dijo Noah.
—¿De verdad? Vamos a entrar a comprobarlo —respondió Serena, inquieta.
Tras avanzar unos pasos, escucharon claramente las voces de Dylan y Rubí. Decidieron quedarse junto a la puerta.
Serena no pudo evitar levantar la voz al ver las lágrimas en los rostros de ambos.
—¿Qué están haciendo aquí? —preguntó con fuerza, olvidando por completo que estaban rodeados de periodistas.
Solo entonces notó a Zoey en medio de la escena.
Rubí tenía razón desde el principio.
Incluso si Serena sufría de amnesia... no existía madre en el mundo capaz de entregar a su propio hijo tan fácilmente.
Y al ver a Dylan allí, su corazón se desbordó de amor y anhelo.
Ese vínculo... seguía ahí.
—Por favor, ayúdanos... esa mujer malvada quiere llevarme, ¡incluso intentó atacar a mi mami! —suplicó Dylan, con voz quebrada.
No esperaba que apareciera alguien más, pero al ver a Serena, pudo sentir sus buenas intenciones. Además, sabía que Noah y Marcus eran buenos amigos.