—Creo que escuché la voz de Dylan —le dijo Noah.
—¿De verdad? Vamos a entrar a comprobarlo —respondió Serena, inquieta.
Tras avanzar unos pasos, escucharon claramente las voces de Dylan y Rubí. Decidieron quedarse junto a la puerta.
Serena no pudo evitar levantar la voz al ver las lágrimas en los rostros de ambos.
—¿Qué están haciendo aquí? —preguntó con fuerza, olvidando por completo que estaban rodeados de periodistas.
Solo entonces notó a Zoey en medio de la escena.
Rubí tenía razón desde el