Todo esto había sido parte del meticuloso plan de Rubí Gibson.
Zoey se dio la vuelta y miró a Rubí con furia en los ojos, pero no dijo nada.
Sabía que cualquier palabra que saliera de su boca sería usada en su contra y solo empeoraría su imagen.
Especialmente tras el espectáculo de Dylan agrediéndola: nunca se había sentido tan humillada.
—¡Mía Gibson te felicita por lograr esto! —le escupió Zoey a Rubí con veneno.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Rubí en un tono inocente, mirándola con expresión dolida.
Zoey soltó una risa amarga.
—No debí subestimarte. ¡Jamás imaginé que tendrías un truco así bajo la manga!
Zoey entonces se dirigió a los periodistas que seguían atentos:
—Damas y caballeros, lo que vieron hoy no es lo que parece. ¡Ni siquiera empujé a Rubí con fuerza! Como deberían saber, no soy estúpida.
Incluso si hubiera querido hacerle daño, no lo habría hecho delante de tanta gente. No tiene ningún sentido. ¡Ustedes son periodistas! ¿Por qué haría algo así sabiendo que todo saldrí