—Señorita York, usted no estaba enamorada del señor Maxwell antes. ¿Lo está ahora? ¿Descubrieron el amor al atravesar la adversidad juntos?
—Señorita York, ¿cuándo se casarán usted y el señor Maxwell?
Una tras otra, las preguntas llovieron sobre ellos. Eran las más cruciales, aquellas que el público deseaba con ansias conocer.
Ya no preguntaban de forma ordenada como antes. Era evidente que Ethan y Zoey habían terminado de hablar. Como ya no querían responder, los reporteros aprovecharon para lanzar todo lo que aún querían saber.
Ambos estaban rodeados por escoltas y guardaespaldas.
Ethan tomó la mano de Zoey. Era el momento de cerrar la entrevista.
Pero su popularidad y el aluvión de preguntas hacían difícil escapar.
Todos querían respuestas.
Todos querían saber la verdad.
Zoey no respondió.
En ese instante, se acurrucó contra el cuerpo de Ethan, como una mujer pequeña, dócil y protegida. Ethan, con su figura alta, parecía aún más imponente. Juntos, formaban una pareja llamativa y el