Rubí se dio la vuelta y vio a Leonardo caminando solo hacia ella. No le dio mayor importancia y siguió caminando lentamente hacia adelante. Luego preguntó:
—¿Qué pasa? ¿Tienes algo que decirme?
Leonardo ya estaba acostumbrado al tono indiferente de Rubí. Su rostro seguía sombrío, pero hoy mostraba una calma inusual. Rubí no pudo evitar sentirse extraña ante esa actitud.
Fue aún más extraño cuando Leonardo decidió caminar a su lado.
—Escuché que Marcus golpeó a nuestro padre hoy. ¿Eso realmente