Rubí se dio la vuelta y vio a Leonardo caminando solo hacia ella. No le dio mayor importancia y siguió caminando lentamente hacia adelante. Luego preguntó:
—¿Qué pasa? ¿Tienes algo que decirme?
Leonardo ya estaba acostumbrado al tono indiferente de Rubí. Su rostro seguía sombrío, pero hoy mostraba una calma inusual. Rubí no pudo evitar sentirse extraña ante esa actitud.
Fue aún más extraño cuando Leonardo decidió caminar a su lado.
—Escuché que Marcus golpeó a nuestro padre hoy. ¿Eso realmente pasó? —preguntó con indiferencia.
Rubí se sorprendió por su tono tranquilo. Frunció el ceño y respondió:
—Sí. ¿Y qué? ¿Tienes algo que decir?
El tono de Leonardo se volvió frío al instante y replicó:
—Tu esposo golpeó a nuestro padre hoy. ¿Qué hiciste al respecto?
Rubí se sintió incómoda con su actitud. Frunció el ceño, se detuvo y se volvió para mirarlo. Preguntó:
—¿Qué intentas decir?
—Te lo estoy preguntando. ¿Cuándo te vas a divorciar de él? He escuchado lo que pasó esta tarde —Leonardo se q