Durante el año anterior, Rubí había cargado con una deuda silenciosa hacia Marcia. Siempre evitaba el conflicto, fingía indiferencia ante sus provocaciones y toleraba su actitud arrogante como si no la notara. Esa sumisión disfrazada había llevado a muchos a asumir que Rubí era ingenua, tímida y socialmente torpe.
—Marcia, ya tienes a tus verdaderos padres contigo. ¿Por qué siguen permitiendo que esta descarada ande suelta? ¿Por qué no la han echado aún? —comentó una chica mientras se acercaba