Su tono era tan natural que parecía estar describiendo un incidente menor.
Marcus añadió con cortesía:
—Si alguno de ustedes, señores reporteros, desea comprobarlo, puede registrarlo personalmente.
Uno de los periodistas más atrevidos dio un paso al frente. Se inclinó para revisar al hombre y, tras un momento, levantó algo brillante entre sus manos.
Era un encendedor plateado, de diseño fino y elegante.
Un murmullo recorrió la sala.
A simple vista, no parecía que el ladrón lo hubiera robado por