—¿Qué pasó después? ¿Fuiste a verla otra vez? —preguntó Emily rápidamente.
Noah asintió.
—Sí. Me llevó hasta Serena. Está viva, y parece estar bien.
Mientras hablaba, sus ojos se oscurecieron, reflejando la incredulidad que aún lo carcomía.
Emily lo miró boquiabierta.
—Entonces… ¿por qué no la trajiste de regreso? ¿Dónde ha estado todos estos años? ¿Por qué no ha vuelto? —Su voz se quebró—. ¡Tengo que decírselo a la abuela!
—¡Emily! —intervino Noah con urgencia—. Cálmate. Si pudiera traerla de