Tras dar aquellas indicaciones, los sirvientes también inclinaron la cabeza ante Rubí. Aunque sus rostros permanecían inmutables, por dentro estaban atónitos. Ese mismo día, Gavin les había informado que el señor Maxwell traería a una mujer a la casa, pero nunca imaginaron que hablaba en serio. Y mucho menos que sería esta joven, a quien ahora veían de pie junto a él. Aun así, frente a Marcus, nadie se atrevía a levantar la vista ni a dejar que sus pensamientos se reflejaran en el rostro.
—Ella