Noah de repente se sintió incómodo, más de lo que habría querido admitir. Pensó en lo que Zoey podría obligarlo a hacer, en lugar de pensar en cuánto lo odiaría Rubí si la traicionaba.
No, no podía fallarle a Rubí.
Pero ella aún estaba viva, y Noah no podía ignorarlo. Había vuelto a haber noticias de ella, y si la dejaba ir esta vez, podría perderla para siempre. Esa loca de Zoey seguramente la arruinaría.
¿Qué debía hacer?
Noah estaba atrapado en un dilema.
Mientras tanto, Rubí no tenía idea d