Rubí no dijo nada más. En este caso, mientras más personas ayudaran, mejor. Además, bajo la atenta mirada de Eva, Marcia probablemente no se atrevería a hacer nada indebido, así que aceptó sin dudar.
Tras colgar, estaba a punto de llamar a Dan cuando el teléfono volvió a sonar. Al mirar la pantalla, vio que era Sabrina. Dudó un instante antes de responder.
—¿Señora Jensen? —saludó Rubí.
—Rubí, ¿hay alguien contigo? —preguntó Sabrina con voz apresurada. Por el tono, parecía haberse asegurado de