Pasados algunos días de melancolía, Rubí logró sobreponerse. Se repitió que, aunque sentía una conexión especial con Sabrina, no era su verdadera madre. Sin embargo, seguía creyendo que entre ambas existía un lazo invisible, como si fueran almas gemelas.
El lunes, volvió a clases.
Tenía inglés por la mañana y luego matemáticas, una materia que consideraba importante y difícil de recuperar. Por eso, decidió asistir.
El guardaespaldas y Erick ya habían sido condenados a prisión, así que Rubí dejó