Ella, sin embargo, sonrió con modestia.
—Yo no lo entiendo tanto. Solo pensé que la familia Maxwell nunca se aprovecha de todas las ventajas. De ahí se me ocurrió este método.
Marcus se incorporó y comenzó a vestirse. Rubí lo miró, sorprendida.
—¿A dónde vas?
—Al estudio, tengo que hacer una videoconferencia —respondió él con firmeza.
—No hace falta tanta prisa. Incluso si tú no duermes, tus subordinados necesitan descansar —objetó Rubí—. Además, lo mío fue solo una sugerencia; ni siquiera sabe