Desde el día en que se había encontrado con Zoey y su madre, habían pasado varios días sin que la familia York hiciera ningún movimiento. Todo parecía tranquilo, demasiado. Rubí sabía bien que esa calma solo podía ser el preludio de la tormenta. Estaba convencida de que la familia York no dejaría pasar aquella humillación sin responder.
Además, mientras ella buscaba desesperadamente a sus padres biológicos, temía que Zoey o la familia real los encontraran primero y usaran esa información en su