Rubí se quedó en silencio, conmovida. En su oficina, horas antes, la rechazó tajantemente… ¿por qué ahora la ayudaba en secreto?
El Sr. Campbell le dijo a su esposa:
—Prepara dos platos más. Rubí se quedará a cenar.
Al notar la expresión atónita de Rubí, sonrió con picardía.
—¿Te sorprende? Ese muchacho es muy reservado, no sabe expresar lo que siente. Probablemente te preguntas por qué te lo revelo si me pidió que lo mantuviera en secreto, ¿verdad? Pues bien, si no te lo dijera, ¿cómo sabrías