Ella era quien había traído ese problema a los Guardias Secretos, y se preguntaba si la culparían por ello.
Tras meditarlo un momento, hizo una llamada encriptada, a prueba de micrófonos, a Stephen.
-Señorita, ¿qué puedo hacer por usted? -preguntó él al responder, algo confundido por la nueva llamada tras la conversación previa.
Rubí soltó un largo suspiro. Con un tono resignado, le dijo:
-Creo que ya sabes muchas cosas. Ve a revisar la receta que nos dio Craig. Si no hay ningún problema... ent